Una mujer revela tres síntomas que pasó por alto antes de que le diagnosticaran cáncer en etapa 4 a los 28 años.

Algunas dolencias parecen inofensivas. Fatiga leve, sudores nocturnos, picazón persistente… Nada que justifique una visita al médico, ¿verdad? Georgie Swallow también lo pensaba. Pero tras estas señales aparentemente inofensivas se escondía un enemigo mucho más peligroso. Su historia es un poderoso recordatorio: a veces, escuchar al cuerpo puede hacer maravillas.

¿Simple fatiga… o una señal de alerta? Como muchas personas activas, Georgie llevaba una vida ajetreada. A los 28 años, se embarcaba en un proyecto tras otro y atribuía su fatiga al exceso de trabajo. ¿Quién no ha experimentado ese agotamiento persistente al final del día? Pero cuando perdió peso sin motivo aparente y empezó a tener sudores nocturnos, quizá empezaron a surgir dudas. Sin embargo, siguió ignorando estas señales, convencida de que no había nada de qué preocuparse.

Puedes encontrar los pasos completos de la receta en la página siguiente o haciendo clic en el botón "Abrir" (>), y no olvides compartir la receta con tus amigos de Facebook.