La piel de la zona inguinal está sometida a algunas de las condiciones más adversas del cuerpo humano. Calor, humedad, fricción, elásticos apretados, movimiento constante: todo esto ocurre en una zona pequeña y sensible. Si a esto le sumamos el afeitado, la sudoración, el ejercicio y la ropa de diario, la irritación se vuelve casi inevitable. Casi todos experimentamos este problema en algún momento, y aunque los síntomas a veces pueden parecer preocupantes, las causas suelen ser simples y controlables. El primer paso para encontrar una solución es comprender exactamente qué sucede bajo la superficie.
Vellos encarnados: una de las causas más comunes
Al afeitarse, depilarse o recortarse el vello muy bajo, existe el riesgo de que se enrosque y quede atrapado bajo la piel. En lugar de crecer, el vello se atasca y causa un grano rojo, con picazón y, a veces, doloroso.
Muchas personas instintivamente comienzan a apretar o "pellizcar" la zona, lo que solo empeora la inflamación y facilita la infección. La solución es más suave de lo que se imagina:
• compresas tibias varias veces al día,
• exfoliación suave para soltar el vello,
• ropa más holgada,
• dejar de afeitarse hasta que la piel se calme.
La paciencia es más efectiva que la presión.
Foliculitis: pequeños granitos, gran incomodidad
La foliculitis es una inflamación de los folículos pilosos. Se presenta como pequeños granitos que pican, arden o son sensibles al tacto. Aparece después de:
• afeitarse,
• sudar profusamente,
• usar ropa ajustada todo el día,
• estar en contacto con bacterias u hongos,
• visitar piscinas termales o jacuzzis.
Los casos leves se resuelven con:
• un lavado antibacteriano suave,
• compresas tibias,
• una crema antibiótica tópica de venta libre.
Si la erupción se extiende o no desaparece, el médico puede recetar un medicamento más fuerte. No es peligroso, pero sí desagradable, y definitivamente tratable.
Infección por hongos (tiña inguinal): calor + humedad = problema.
Las manchas rojas y escamosas con bordes bien definidos, especialmente en la cara interna de los muslos, suelen indicar una infección por hongos como la tiña crural. A los hongos les encantan las zonas cálidas y húmedas; no tiene nada que ver con la higiene, sino con las condiciones.
Síntomas:
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