Las venas varicosas son uno de los resultados más comunes. Aparecen con mayor frecuencia en las piernas debido a que la parte inferior del cuerpo trabaja contra la gravedad. También pueden afectar los brazos. Las personas pueden sentir pesadez, pulsaciones o dolor después de estar de pie o sentadas durante largos períodos. La Clínica Cleveland afirma que el tabaquismo, la obesidad, los cambios hormonales, el embarazo, la genética y la limitación del movimiento aumentan el riesgo de venas varicosas al ejercer mayor presión sobre los vasos sanguíneos.
El tratamiento varía. Los casos leves pueden mejorar con la marcha regular, la elevación de la pierna o el uso de medias de compresión. Los casos más avanzados pueden tratarse con inyecciones que cierran la vena afectada o con procedimientos quirúrgicos que la extirpan o sellan.
Ignorar los problemas venosos graves puede provocar complicaciones como úlceras de cicatrización lenta en las piernas o la formación de coágulos sanguíneos. Si bien no siempre es posible prevenirlos, los hábitos saludables reducen el riesgo. Mantenerse activo, mantener un peso estable, usar ropa holgada, evitar fumar y proteger la piel de la exposición solar excesiva contribuyen a la salud de las venas. Si la preocupación persiste o aparecen síntomas, una consulta médica ofrece claridad y tranquilidad.