Ese día entré a una boda con los papeles en la mano, pero salí con algo más valioso: la certeza de que puedo proteger mi vida y la de mi hijo.
Ahora os pregunto a vosotros que habéis leído hasta aquí:
¿Crees que hice lo correcto al enfrentar todo públicamente?
¿Qué hubieras hecho tú en mi lugar?
Si esta historia te conmovió, compártela, comenta tu opinión y dime si alguna vez tuviste que levantarte cuando alguien apostó que no lo harías.
Porque a veces decir la verdad también es una forma de empezar de nuevo.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.