Aunque estas protuberancias pueden resultar incómodas o molestas, suelen requerir poco o ningún tratamiento. La mayoría desaparece por sí sola, a menos que se irriten o inflamen.
3. Cuándo se necesita una evaluación profesional
Algunas protuberancias pueden deberse a infecciones o afecciones cutáneas que, en sus primeras etapas, parecen irritaciones leves. Los problemas virales, los trastornos inflamatorios de la piel o las llagas persistentes pueden imitar protuberancias inofensivas, por lo que la apariencia por sí sola no basta para identificar la causa.
4. Señales que requieren atención médica
Cualquier bulto que aumente de tamaño, se vuelva doloroso, cambie de color o no mejore con el tiempo debe ser examinado por un profesional de la salud. Esto ayuda a garantizar un diagnóstico preciso y tranquilidad.

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