Qué le sucede a tu cuerpo cuando la intimidad se desvanece con la edad
A medida que las personas envejecen, los cambios en la intimidad son comunes y a menudo malinterpretados. La intimidad no desaparece de la noche a la mañana, ni siempre implica actividad sexual. Incluye el tacto, la cercanía emocional, el afecto y la sensación de conexión con otra persona. Cuando la intimidad se desvanece gradualmente con la edad, el cuerpo y la mente pueden experimentar cambios sutiles pero significativos. Estos cambios no siempre son negativos, pero son reales y vale la pena comprenderlos.
Cambios hormonales y cambios físicos
Uno de los efectos más notables de la reducción de la intimidad es el cambio hormonal. La cercanía física y la actividad sexual estimulan la liberación de hormonas como la oxitocina, la dopamina y las endorfinas. Estas sustancias químicas favorecen la regulación del estado de ánimo, la reducción del estrés y una sensación de bienestar. Cuando la intimidad disminuye, estas hormonas pueden liberarse con menos frecuencia, lo que puede contribuir a sentirse emocionalmente más plano o más estresado.
En las mujeres, el envejecimiento ya trae consigo cambios hormonales relacionados con la menopausia, que pueden afectar la libido, la salud vaginal y la comodidad. En los hombres, los niveles de testosterona disminuyen naturalmente con el tiempo, lo que influye en la energía, la masa muscular y el deseo sexual. Si bien la reducción de la intimidad no causa estos cambios, puede amplificar su impacto al eliminar una de las fuentes naturales de equilibrio hormonal del cuerpo.
Impacto en el sistema inmunitario y el sueño
Estudios sugieren que el contacto afectuoso regular, como abrazarse, tomarse de la mano o acurrucarse, puede fortalecer la función inmunitaria. Cuando la intimidad disminuye, especialmente el contacto físico, el cuerpo puede experimentar niveles más altos de cortisol, la hormona del estrés. Un nivel elevado de cortisol durante períodos prolongados se asocia con una respuesta inmunitaria más débil y un aumento de la inflamación.
El sueño también puede verse afectado. La intimidad a menudo promueve la relajación y un sueño más profundo mediante la liberación hormonal y la seguridad emocional. Las personas mayores que experimentan privación del contacto o distanciamiento emocional pueden notar mayor dificultad para conciliar el sueño, un sueño más ligero o despertares nocturnos frecuentes.