Si esto te resulta familiar, recuerda esto: quedarte no te hace débil, y marcharte no te hace cruel. Los límites no son actos de castigo, sino de protección.
Para las personas en Estados Unidos que han enfrentado conflictos familiares, daño emocional o tensión doméstica, ¿qué les ayudó a dar ese primer paso? ¿Hablaron, pidieron ayuda o establecieron un límite que lo cambió todo?
No dudes en compartir tus pensamientos, experiencias o incluso una simple palabra de aliento a continuación. Alguien que esté leyendo esto podría necesitarlo más de lo que crees.