Tu voz puede ayudar a que otra persona no se sienta sola.
Me negué rotundamente a entregarle el dinero de la venta de la granja a mi propio hijo. En ese instante, la oscuridad nubló su rostro; me propinó una bofetada tan seca que el silencio posterior dolió más que el golpe. —¡Saquen a esta vieja de aquí ahora mismo!— bramó, con la voz cargada de un desprecio que me heló la sangre.
Para conocer los tiempos de cocción completos, vaya a la página siguiente o abra el botón (>) y no olvide COMPARTIR con sus amigos de Facebook.