Larissa, una mujer de 66 años, decidió ir al médico cuando el dolor abdominal se volvió insoportable.

Fue sometida a una cirugía. La operación fue delicada, pero exitosa. Cuando despertó, aliviada y emocionada, comprendió que lo que había llevado dentro no era el inicio de una nueva vida, sino el cierre de una antigua historia que su cuerpo había guardado en silencio.

Y por primera vez en muchos meses, se sintió verdaderamente ligera.