El médico respiró hondo.
—Tiene un lithopedion —explicó—. Es extremadamente raro, pero sucede cuando un embarazo ectópico antiguo se calcifica dentro del cuerpo. Su organismo rodeó al feto no desarrollado con capas de calcio para protegerla. Esto pudo haber ocurrido hace décadas… y solo ahora ha comenzado a causar síntomas.
Larissa se quedó inmóvil, sintiendo que el mundo se desmoronaba a su alrededor. Durante años había llevado dentro de sí no un milagro tardío, sino el silencioso vestigio de un embarazo perdido hacía mucho tiempo, petrificado por su propio cuerpo.