Las cremas de venta libre con docosanol o lidocaína ayudan a aliviar las molestias, mientras que remedios naturales como el aloe vera, la melisa y el aceite de árbol de té pueden reducir la inflamación. Mantener la zona afectada hidratada con vaselina o bálsamo labial previene las grietas y las infecciones secundarias.
Prevenir los brotes implica evitar los desencadenantes: controlar el estrés con técnicas de relajación, proteger la piel de la exposición solar con bálsamo labial con FPS y apoyar la salud inmunitaria mediante una dieta equilibrada, hidratación y un sueño adecuado. Estas medidas pueden reducir la frecuencia de los brotes.