El herpes labial, también llamado ampolla febril, es causado por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1). Una vez infectado, el virus permanece latente en las células nerviosas indefinidamente y puede reactivarse posteriormente, causando ampollas dolorosas, generalmente alrededor de los labios, la nariz o la barbilla. La reactivación se desencadena por factores como el estrés, enfermedades, cambios hormonales, un sistema inmunitario debilitado o una exposición excesiva al sol.
Los primeros síntomas suelen incluir hormigueo, picazón o ardor antes de que aparezcan las ampollas. Estas ampollas luego revientan, supuran y forman costras, cicatrizando en un plazo de dos a cuatro semanas. Si bien el herpes labial suele desaparecer por sí solo, los medicamentos antivirales como el aciclovir y el valaciclovir pueden acortar los brotes si se administran a tiempo.
