Durante la cena, uno de los hijos de los Fernández hizo una broma sobre el vestido sencillo de Laura, provocando risas entre los presentes. Incluso la matriarca de la familia insinuó que Laura no estaba a la altura del evento, sugiriendo que “no todos pueden entender el verdadero significado de la elegancia”.
La Decisión Inesperada
Daniel, que había sido testigo de las humillaciones hacia su esposa, decidió no quedarse callado. En medio de la fiesta, pidió la palabra y, con voz firme, anunció:
“Mi esposa merece respeto. Si este es el trato que reciben quienes no comparten su fortuna, no deseo asociarme con ustedes.”