Aunque muchos lo ignoran o lo consideran un detalle menor, orinar después del sexo es un hábito que puede marcar una gran diferencia en la salud íntima, tanto de hombres como de mujeres. Este simple acto, a veces descuidado por pereza o desconocimiento, tiene un propósito mucho más importante de lo que parece: proteger el sistema urinario de infecciones y mantener la zona genital limpia y sana.
Esto no es una simple "regla de etiqueta" ni una recomendación médica exagerada. De hecho, tiene una base fisiológica clara y lógica. El cuerpo humano, especialmente los sistemas urinario y reproductivo, está íntimamente interconectado. Durante el contacto íntimo, las bacterias y los microorganismos pueden migrar a zonas donde no deberían estar, y orinar después ayuda a expulsarlos antes de que causen daño.
Lo explicaremos de forma clara y sin tecnicismos, para que entiendas por qué este hábito puede prevenir molestias, infecciones y situaciones embarazosas que, en muchos casos, podrían evitarse fácilmente.
1. El Rol del Sistema Urinario en las Relaciones Sexuales
La función del sistema urinario es eliminar los desechos líquidos del cuerpo y mantener un equilibrio químico adecuado. Sin embargo, durante las relaciones sexuales, especialmente en las mujeres, la uretra (el conducto por donde sale la orina) puede estar expuesta a bacterias de la piel, los genitales o incluso la región anal.
Algo similar ocurre en los hombres, aunque con menos frecuencia debido a la longitud de la uretra masculina. Aun así, durante las relaciones sexuales, los microorganismos pueden entrar en la uretra y residir allí temporalmente. Cuando no se orina después, estas bacterias tienen la oportunidad perfecta para multiplicarse y causar infecciones o inflamación del tracto urinario.
2. Cistitis Postcoital: Una Consecuencia Común de la Retención Urinaria Después de las Relaciones Sexuales.
Uno de los problemas más frecuentes, especialmente en las mujeres, es la cistitis postcoital. Esta infección del tracto urinario se produce cuando bacterias, generalmente Escherichia coli, llegan a la vejiga y causan inflamación. Los síntomas suelen aparecer horas después de la relación sexual: ardor al orinar, ganas constantes de orinar, dolor abdominal bajo y, en algunos casos, fiebre.
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