Estás son las consecuencias de dormir con… Ver más

 

En la menopausia, en cambio, el flujo suele disminuir debido a la caída de los niveles de estrógeno. Esto puede provocar sequedad vaginal, molestias durante las relaciones sexuales y mayor riesgo de infecciones. Existen tratamientos y opciones para aliviar estos síntomas, por lo que no hay que resignarse al malestar.

Una buena forma de cuidar la salud vaginal es aprender a observar el propio cuerpo sin miedo. Conocer cómo es tu flujo habitualmente te permitirá notar rápidamente cualquier cambio fuera de lo común. No se trata de obsesionarse, sino de estar atenta.

Si alguna vez tienes dudas, molestias persistentes o cambios que te preocupan, acudir al ginecólogo es la mejor decisión. Muchas mujeres postergan la consulta por vergüenza o por pensar que “se va a pasar solo”, y eso puede empeorar el problema. La salud íntima es tan importante como cualquier otra parte del cuerpo.

En resumen, el flujo vaginal es un aliado, no un enemigo. Habla de tu ciclo, de tus hormonas y de tu bienestar general. Aprender a escucharlo y entenderlo es una forma poderosa de autocuidado y de conexión con tu propio cuerpo. Cuanto más natural sea hablar de estos temas, más fácil será romper mitos y cuidar la salud femenina sin culpa ni miedo.