Otra condición frecuente es la vaginosis bacteriana. Aquí el flujo suele ser gris o blanco, más líquido y con un olor fuerte que se intensifica después de las relaciones sexuales. Aunque no siempre causa picazón, sí es importante tratarla, ya que puede traer complicaciones si se ignora.
También existen infecciones de transmisión sexual que alteran el flujo vaginal, como la tricomoniasis, la clamidia o la gonorrea. Estas pueden producir flujo amarillo o verdoso, a veces espumoso, y suelen ir acompañadas de dolor al orinar o durante las relaciones sexuales. En estos casos, el diagnóstico temprano es fundamental, tanto para la salud de la mujer como para la de su pareja.
Además de las infecciones, hay otros factores que influyen en el flujo vaginal. El uso de anticonceptivos hormonales, por ejemplo, puede aumentar o disminuir la cantidad de flujo. El embarazo también provoca cambios importantes, ya que el cuerpo produce más secreción para proteger al bebé de infecciones.
El estrés, aunque muchas veces se subestima, también juega un papel importante. Cuando el cuerpo está sometido a tensión constante, las hormonas se alteran, y eso puede reflejarse en cambios en el flujo. Lo mismo ocurre con una mala alimentación o la falta de descanso.La higiene íntima es otro punto clave. Lavar la zona externa con agua y un jabón suave es suficiente. El uso excesivo de duchas vaginales, productos perfumados o jabones fuertes puede alterar el equilibrio natural de la vagina y provocar infecciones. Aunque parezca contradictorio, a veces “limpiar de más” es lo que genera el problema.
También es importante prestar atención a la ropa interior. Las prendas muy ajustadas o hechas de materiales sintéticos pueden favorecer la humedad y el calor, creando un ambiente ideal para bacterias y hongos. Optar por ropa interior de algodón y cambiarla diariamente ayuda mucho a mantener la zona saludable.
Durante la menstruación, el flujo se mezcla con la sangre, y es normal que el olor sea un poco más fuerte. Sin embargo, si el mal olor persiste fuera del periodo o es demasiado intenso, conviene investigarlo. El cuerpo suele avisar cuando algo no está bien.
En la adolescencia, el flujo vaginal aparece como una señal de que el cuerpo está madurando. Muchas chicas se asustan al notar manchas en la ropa interior, pensando que algo anda mal, cuando en realidad es una parte normal del desarrollo. Hablar del tema con naturalidad y sin tabúes es fundamental en esta etapa.