Estás son las consecuencias de dormir con… Ver más

En otros momentos del ciclo, el flujo puede ser más espeso, blanquecino o incluso casi inexistente. Después de la menstruación, muchas mujeres notan una sequedad temporal, que poco a poco va desapareciendo. Todo esto entra dentro de lo esperado y no debería causar alarma si no hay otros síntomas molestos.

Ahora bien, aunque el flujo vaginal normal puede variar en textura y cantidad, hay ciertas características que ayudan a identificarlo. Generalmente es incoloro o blanco, no tiene un olor fuerte ni desagradable y no provoca picazón, ardor o dolor. Cuando estas condiciones se cumplen, lo más probable es que todo esté funcionando correctamente.

El problema surge cuando el flujo cambia de forma brusca y viene acompañado de señales incómodas. Un flujo amarillo, verde o grisáceo, con olor intenso, similar a pescado, o acompañado de picazón, enrojecimiento o dolor, puede indicar una infección vaginal. En estos casos, lo mejor es no automedicarse y acudir a un profesional de la salud.

Entre las infecciones más comunes está la candidiasis vaginal, causada por un hongo. Suele producir un flujo blanco, espeso y grumoso, parecido al queso cottage, acompañado de picazón intensa y ardor. Aunque es muy común, especialmente después de tomar antibióticos o en momentos de defensas bajas, requiere tratamiento adecuado para evitar que se vuelva recurrente.