Estás son las consecuencias de dormir con un2…Ver más

Usar medias de compresión si hay antecedentes de problemas circulatorios.

Hidratarse bien durante viajes largos en avión o en carretera.

No fumar, ya que el tabaco aumenta el riesgo de coágulos.

Mantener un peso saludable y practicar ejercicio regular.

Personas con mayor riesgo
Algunos grupos tienen más probabilidades de sufrir trombosis o linfedema:

Personas con antecedentes familiares de problemas circulatorios.

Pacientes que han pasado por cirugías recientes, especialmente de cadera o rodilla.

Personas que permanecen inmovilizadas mucho tiempo por enfermedad o reposo prolongado.

Mujeres embarazadas o que toman anticonceptivos hormonales.

Pacientes con cáncer, ya que esta enfermedad aumenta la coagulación en la sangre.

El impacto emocional y social
Más allá de lo físico, ver una pierna tan inflamada y oscura tiene un fuerte impacto emocional. Muchas personas sienten miedo, ansiedad y hasta depresión al enfrentarse a un diagnóstico de trombosis o linfedema crónico. Además, la limitación para caminar o realizar actividades cotidianas puede generar frustración e incluso aislamiento social.

Por eso, además del tratamiento médico, es importante brindar apoyo psicológico y acompañamiento a quienes atraviesan esta situación.

Reflexión final
Cuando una pierna se inflama hasta el punto de verse morada, no es un simple detalle estético ni un malestar pasajero. Es una alerta clara del cuerpo que indica que la circulación está comprometida y que se necesita atención médica inmediata.

La buena noticia es que con un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado, muchas de estas condiciones pueden controlarse y evitar complicaciones graves. El gran error es esperar demasiado tiempo o automedicarse.

Recordemos que nuestras piernas nos sostienen todos los días. Si ellas hablan a través de dolor, hinchazón o cambios de color, lo más sabio es escucharlas y acudir sin demora a un especialista.