Sin embargo, si estos despertadores se convierten en:
- frecuente,
- prolongado,
- acompañado de irritabilidad,
- o fatiga persistente,
Pueden ser señal de un trastorno del sueño como el insomnio o una alteración del ritmo circadiano.
Afortunadamente, a menudo basta con unos pocos ajustes:
- Limite la cafeína y el alcohol
- mantener una hora de acostarse regular
- reducir el tiempo frente a la pantalla por la noche
- practicar ejercicios de relajación
- optimizar la higiene del sueño
En resumen
Despertarse a las 3 o 4 de la mañana no suele ser motivo de preocupación: suele ser la interacción natural entre:
- tu ciclo de sueño,
- tu nivel de estrés,
- tu entorno,
- y tu biología.
Entender estos mecanismos nos permite poner las cosas en perspectiva y, sobre todo, adoptar mejores hábitos para promover noches más largas, profundas y verdaderamente reparadoras.